VIH-SIDA.
 

Virus de la inmunodeficiencia humana.


La infección por el virus de la inmunodeficiencia humana es el responsable del SIDA. El virus se transmite exclusivamente de tres formas: 1) por las relaciones sexuales; 2) a través de la sangre o pinchazos (agujas, bisturí, etc) y cortes con objetos contaminados; y 3) de la madre infectada al feto durante el embarazo o el momento del parto y la lactancia. El virus del SIDA no se transmite a través de las picaduras de mosquitos u otros artrópodos, tampoco por el contacto físico normal entre personas, por la saliva, por compartir vasos usados o por dormir en las mismas sábanas.


La infección por VIH es en la actualidad una verdadera tragedia mundial y particularmente en las sociedades más pobres de Africa, Asia y América. En el momento actual hay más de 40 millones de personas infectadas, la mayor parte de ellas vive en el África subsahariana, no conoce su infección y no tiene acceso a tratamiento. Hechos muy diferentes a los pacientes infectados que viven en países desarrollados donde, en general, la epidemia se está controlando y gracias al tratamiento antirretroviral la esperanza de vida, así como la calidad de la misma, es excelente.


La infección por VIH se transmite durante las relaciones sexuales con una persona infectada. En ocasiones basta una sola relación (coito) para que se produzca la infección. En realidad el riesgo de adquirir la infección depende de varios factores:


Derivados del tipo de práctica sexual: las relaciones sexuales más traumáticas (coito anal receptivo) son las que mayor riesgo comportan, seguido del coito vaginal receptivo, los coitos insertivos y la felación con eyaculación.

La presencia de lesiones o erosiones en la mucosa genital, por infecciones concomitantes (p.e.: herpes simplex, chancro, etc.).

Derivados de las características del virus y su grado de replicación: cepas vírgenes, sin mutaciones, son más infectivas; así como aquellas que tienen una tasa de replicación viral superior a las 1500 cop/ml.

Derivados del sistema inmunitario de la persona: hay condicionantes genéticos que hacen a algunas personas inmunes de forma natural a la infección (por mutaciones en los correctores responsables de la entrada viral).


En general, cualquier relación sexual no protegida con una persona desconocida debe considerarse de riesgo. Igualmente se debe evitar que a uno le administren inyecciones por cualquier razón, salvo que sea con agujas y jeringuilles estériles y desechables, o recibir transfusiones sin haber sido sometidas a las pruebas obligadas de cribaje (VIH, hepatitis B y C, sífilis, etcétera).


Cuando se adquiere la infección por el VIH se produce la denominada “primoinfección” que, si bien en la mayor parte de los casos cursa de forma asíntomatica, hay un grupo de enfermos que presentan un síndrome febril, con irritación de las mucosas, dolor de garganta, linfadenopatías, aparición de un exantema cutáneo y, a veces un cuadro de meningitis linfocitaria. Posteriormente se pasa a una fase clínicamente silente de duración variable (años) para finalmente, cuando el sistema inmune está deteriorado aparecer infecciones y tumores oportunistas.