Mordedura de perros, gatos, etc.
 

Las mordeduras de perros, gatos, burros, camellos, caballos, monos y otros animales terrestres puede provocar lesiones locales, en el lugar de la mordedura, y generales, como la transmisión de la rabia.


Por ello es fundamental que los viajeros eviten el contacto directo con estos animales, particularmente los niños.


Toda mordedura debe lavarse inmediatamente con agua, jabón y un desinfectante. Recibir el recuerdo de la vacuna del tétanos, si no se ha recibido previamente, y en algunas ocasiones tomar un tratamiento antimicrobiano.



Rabia.


La rabia es una infección viral producida por virus de la familia Rhabdoviridae, género Lyssavirus, que se caracteriza por un cuadro de meningoencefalitis con fatal evolución en la mayoría de los casos. Esta infección se transmite principalmente por la mordedura de animales infectados, fundamentalmente perros y murciélagos, que inoculan el virus a través de la saliva (el contacto de la saliva con una herida o con mucosas también puede transmitir la infección). Pero otras especies animales como son los zorros, chacales, lobos, mapaches, mofetas, etc también la padecen y transmiten.


Anualmente se declaran más de 35000 casos anuales de rabia en humanos, la  mayor parte de ellos provienen del subcontinente indio a través de la mordedura de perros callejeros.


La rabia está extendida prácticamente por todas las zonas del mundo excepto Australia, la Antártida y muchas islas (Cabo Verde, Mauricio, Reunion, Seychelles, Bermudas, San Pedro y Miquelon, Antigua y Barbuda, Aruba, Bahamas, Barbados, Caimán, Guadalupe, Jamaica, Martinica, Antillas holandesas, Sain Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Islas Vírgenes Británicas y Americanas, Chipre, Japón, Maldivas, Taiwán, Islas Faroe, Islandia, Irlanda, Isla de Man, Jersey, Malta, Reino Unido, Islas Cook, Fiji, Polinesia francesa, Guam, Kiribati, Nueva Caledonia, Nueva Zelanda, Palau, Papua Nueva Guinea, Samoa y Vanuatu). Países como India, Bangladesh, Tailandia, Sri Lanka, Filipinas, Vietnam, otros muchos de África y América Central y del Sur tienen una elevada incidencia de perros callejeros con rabia.


En los Estados Unidos la transmisión de la rabia es más frecuente por el contacto de las personas con murciélagos, al entrar en cuevas o casas abandonadas. En muchas ocasiones las personas no son conscientes de las mordeduras o lesiones producidas por estos animales.


Los viajeros que vayan a realizar actividades al aire libre, tales como camping, montar en bicicleta, correr, y aquellos que por motivos de trabajo tengan que estar cerca de animales potencialmente contagiosos son los que tienen riesgo de adquirir la enfermedad. Particular riesgo tienen los niños más pequeños, con tendencia a jugar y acercarse a los perros callejeros.


Para prevenir la rabia disponemos en la actualidad de vacunas muy eficaces pero que, en general, no están indicadas para los turistas habituales; pero aquellos que vayan a estar más de 4 semanas o vayan a realizar alguna actividad con riesgo de las anteriormente descritas conviene que sean vacunados. Los niños pueden ser vacunados sin tener un límite mínimo de edad para ello.


La vacunación pre-exposición se puede realizar con tres tipos de vacunas, si bien en España sólo está comercializada una (Vacuna antirrábica Merieux, Aventis Pharma S.A.).


En el caso de padecer una mordedura de un perro u otro animal sospechoso de tener rabia se debe, en primer lugar, averiguar si el perro ha sido correctamente vacunado frente a la rabia, en cuyo caso tan sólo es preciso hacer una limpieza de las heridas con agua y jabón durante al menos 5 minutos y posterior desinfección con alcohol o povidona iodada (betadine). Las heridas no se deben suturar antes de decidir la administración intralesional de inmunoglobulinas.


Si el perro es callejero y es una zona donde hay rabia se debe acudir lo antes posible a un centro sanitario o ponerse en contacto con la embajada o consulado de algún país occidental. Las personas previamente vacunadas deben recibir dos nuevas dosis de la vacuna, y aquellos que nunca han sido vacunados deben recibir la vacunación completa (dosis de 1 ml los días 0,3,7, 14 y 28 por vía intramuscular) y la gammaglobulina específica (dosis de 20 IU/kg peso), la mitad intralesional y al otra mitad intramuscular.


La vacuna HDCV produce síntomas locales en el 30-74 % de los casos en forma de dolor, enrojecimiento y picor; sistémicos en el 5-40 % en forma de cefalea, nauseas, dolor abdominal, mialgias e inestabilidad; y en el 6 % de los que reciben una segunda dosis tienen una reacción mediada por inmuno-complejos y que se manifiesta en forma de urticaria, mialgias, artritis, angioedema, nauseas, vómitos, fiebre y malestar general. Esta reacción no contraindica continuar con la vacunación completa.