Esquistosomiasis o bilharzia.
 

Esquistosomiasis.




            La esquistosomiasis es una infección parasitaria producida por Schistosomas de cinco especies: S. mansoni; S. haematobium; S. japonicum, S. mekongi y S. intercalatum.


La distribución de la enfermedad es variada y en algunas localizaciones (África y península arábiga) las infecciones por S. mansoni y S. haematobium se solapan.


El hombre adquiere la infección a través de la piel, generalmente durante un baño o por mojarse las piernas en aguas dulces, más o menos estancadas, contaminadas con el parásito. Para que el ciclo tenga lugar es necesario la participación de caracoles que habitan en el agua.


Los turistas y viajeros a zonas endémicas tienen alto riesgo de adquirir la infección durante los baños. Es frecuente que ellos vean cómo los nativos se  bañan sin el más mínimo pudor por lo que ellos imitan su actitud -“donde fueres haz los que vieres”-. Sin embargo, deben ser conscientes que la inmensa mayoría de los nativos padecen la enfermedad, y en algunos pueblos ha sido y es tan frecuente que la enfermedad en los niños varones es conocida como la menstruación de los niños porque tienen orina con sangre.


Los síntomas de la infección en los turistas siguen un patrón muy característico. En la fase inicial, poco después (primeras 24 horas) e incluso durante el baño se produce un intenso picor por todo el cuerpo (“el prurito del bañista”) debido a la penetración de los parásitos en la piel. Se puede acompañar de un exantema papulo-macular localizado a las zonas expuestas al agua que tiende a mejorar en unos días.


Pasadas de 4 a 8 semanas, a veces más tarde, en los viajeros es muy característico un síndrome febril acompañado de malestar general, dolores músculo-esqueléticos generalizados, cefalea, tos no productiva y en algunos casos síntomas de afectación pulmonar. Los pacientes tienen linfadenopatías, hepatoesplenomegalia y marcada eosinofilia en sangre periférica. El cuadro clínico es autolimitado y puede desaparecer en días o semanas (se conoce como la “fiebre de Katayama”, lugar donde fue descrito en infecciones por S. japonicum).


Si no se recibe el tratamiento adecuado el parásito sigue desarrollando su ciclo vital depositándose en el lecho venoso del aparato génito-urinario (S. haematobium) o intestinal (S. mansoni, S. japonicum, S. intercalatum y S. mekongi) produciendo lesiones a largo plazo como son: hematuria, problemas prostáticos y en el semen, diarrea sanguinolenta o hipertensión portal post-hepática. En ocasiones puede haber afectación de otros órganos: SNC, mielitis, pulmonar, etcétera.


La única manera de prevenir la infección es saber dónde uno se puede bañar o vadear un río sin protección que cubra la piel.