VIH. SIDA.
 

VIH.



El VIH o virus de la inmunodeficiencia humana es el responsable del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). Esta infección es, en el momento actual, una de las enfermedades que provocan mayor sufrimiento y muerte en todo el mundo y con especial énfasis en los países menos desarrollados, sobre todo del Africa subsahariana.


La infección está producida por un virus que se transmite de tres formas: a través de las relaciones sexuales no protegidas, por la sangre y otros fluidos corporales infectados (semen, líquido cefalorraquídeo, etcétera) y de la madre al feto. No hay evidencia de que la infección se pueda transmitir a través de la saliva, el sudor o por la picadura de insectos que previamente hayan picado a personas infectadas. Por este motivo no hay riesgo de adquirir la infección por alimentos o instrumentos manipulados por pacientes con SIDA, o por el contacto con la ropa o las sábanas utilizadas por los pacientes con infección por VIH.


Durante los viajes la infección por VIH se puede adquirir a través de la vía sexual, cuando se mantienen relaciones sexuales (homo o heterosexuales) con personas infectadas sin el empleo de preservativos. Es importante saber que en muchos países  las personas infectadas lo desconocen y sobretodo, que la tasa de infectados en los colectivos que utilizan el sexo como una profesión suele ser mucho más elevada que en la población general.


La otra forma de adquirir la infección por VIH durante un viaje puede ser la administración de transfusión sanguíneas u otros derivados de la sangre (plasma, plaquetas, etcétera) que no han sido adecuadamente estudiados y de los que se está seguro que no están infectados por el virus. Estas situaciones ocurren en países pobres, particularmente en las zonas más remotas. En caso de accidente o hemorragia que requiera la transfusión de sangre de forma urgente es conveniente intentar asegurarse que se ha realizado el test del VIH (y hepatitis B y C) antes de recibir la transfusión. En su defecto es aconsejable recibir la sangre de un donante conocido.


Finalmente, se debe llamar la atención sobre el empleo de agujas no desechables para la administración de medicamentos (antibióticos, vacunas, etcétera). En muchos lugares las agujas y otros instrumentos invasivos se reutilizan no habiendo sido adecuadamente esterilizados, pudiendo ser una fuente de infección del VIH. Es muy recomendable que cuando se viaja a zonas remotas de países poco desarrollados el viajero disponga de sus propias agujas y jeringuillas estériles y desechables.


La infección por el VIH tiene un tratamiento eficaz y que, si bien no cura de la infección, es capaz de mantener al virus latente sin que llegue a producir enfermedad. Esta misma medicación puede administrarse en el caso de que haya habido una exposición accidental con riesgo de adquirir la infección por VIH, siempre que se inicie su administración en los primeros días. En caso de que esto ocurra se debe consultar con un médico especialista en esta materia.


Por ahora no se dispone de una vacuna eficaz para evitar esta infección.