Tripanosomiasis americana.
 

Tripanosomiasis americana o enfermedad de Chagas.


La enfermedad de Chagas está producida por Trypanosoma cruzi y es endémica en grandes extensiones del continente Americano (Central y del Sur). La enfermedad se transmite por la inoculación de las heces infectadas de unos artrópodos (Triatoma spp, Rhodnius spp y Panstrongylus spp) que pican a las personas para obtener sangre. También pueden penetrar las deyecciones infectadas directamente en las conjuntivas de las personas cuando están durmiendo.


Estos artrópodos habitan en los techos de paja de las casas, entre las paredes de barro y también en las palmeras de la selva tropical. El hecho de dormir sin mosquitera en casas mal construidas, con oquedades y techos de paja constituye un factor de riesgo muy significativo. La enfermedad también se puede transmitir al recibir una transfusión infectada o el transplante de un órgano (p.e.: corazón).


La enfermedad, después de padecer una fase inicial aguda caracterizada por la presencia de una lesión inflamada en el lugar de la inoculación (chagoma) o de la conjuntiva (signo de Romaña),  aparece fiebre, malestar general, organomegalias y linfadenitis; posteriormente se pasa a un periodo de latencia –que puede durar muchos años- hasta que se producen síntomas en la fase crónica de la infección que se caracterizan por afectar al tracto gastro-intestinal (megacolon, megaesófago, etc) y al sistema cardiovascular (cardiomegalia y alteraciones de la conducción). Los pacientes con infección por VIH pueden presentar lesiones en el sistema nervioso central similares a las que produce la toxoplasmosis.


La enfermedad no tiene vacuna, pero los pacientes se benefician de tratamiento principalmente durante la fase aguda. La mejor medida para prevenirla es dormir en lugares bien construidos, utilizar insecticidas y mosquiteras impregnadas con permetrinas y evitar descansar debajo de palmeras en las zonas endémicas y boscosas.