Resfriado común.
 

RESFRIADO COMUN


Infección vírica del tracto respiratorio, aguda y generalmente sin fiebre que puede afectar a nariz, faringe, laringe, senos paranasales, tráquea y bronquios.


Los virus responsables son variados principalmente picornavirus (suelen producir infecciones en primavera, verano y otoño) y neumovirus (gripe, parainfluenza y respiratorio sincitial) que suelen ser los causantes en invierno.


Los factores predisponentes descritos son el cansancio excesivo, el estrés intenso, los problemas alérgicos (rinitis alérgica previa) y la ausencia de anticuerpos contra el virus infectante.


Los síntomas son congestión nasal y rinorrea, primero líquida y transparente para pasar después a amarillenta y espesa, que no indica siempre una sobreinfección bacteriana; molestias faríngeas, estornudos, tos y malestar general. Según los individuos pueden aparecer signos de traqueítis (quemazón y dolor retroesternal con la tos) y bronquitis. La fiebre solo aparece en los procesos gripales o en el caso de sobreinfección bacteriana (en faringe, senos, oído medio o bronquios). En los enfermos con padecimientos crónicos pulmonares pueden desencadenar una exacerbación de su bronquitis. En ausencia de complicaciones el cuadro dura de 4 a 10 días.


El diagnóstico se hace por la clínica y en algunos casos por el cultivo del agente causal. Habrá que diferenciarlo de los procesos alérgicos y de las infecciones bacterianas.


Para evitar la infección se ensayaron distintas vacunas pero dado el gran número de virus causantes de la infección no ha sido posible conseguir buenos resultados a excepción de la vacuna antigripal.


Otras medidas como la toma de vitamina C, luz ultravioleta y aerosoles no han sido tampoco eficaces. Quizás el mejor medio de evitar el contagio es una buena desinfección de manos del paciente y no estar expuesto a las secreciones del mismo (el contagio se realiza a través de aerosol y de las manos infectadas con secreciones).


El tratamiento será sintomático con reposo en domicilio si existiera fiebre o malestar general. La aspirina puede reducir el malestar general pero conlleva el riesgo de su gastroerosividad y del síndrome de Reye en niños. Pueden utilizarse los descongestionantes nasales, los vahos, y los antitusígenos si la tos es seca (si no produce esputo). El empleo de antibióticos no está justificado a no ser que se sospeche una sobreinfección bacteriana. Los antihistamínicos solo son eficaces cuando hay un problema alérgico asociado.