La loiasis es una filariasis producida por el nematodo Loa loa. La enfermedad se caracteriza por edema subcutáneo recurrente así como síntomas oculares que  se producen cuando la forma adulta migra bajo del tejido conjuntivo.




MICROBIOLOGIA.


La forma adulta de Loa loa es un nematodo transparente que migra a través del tejido subcutáneo a una velocidad de 1 cm/min. La hembra mide 50-70 x 0,5 mm y el macho 30-35 x 0,3 mm. Pueden sobrevivir de 4 a 17 años.

Tras la parasitación por las formas adultas, se liberan al torrente circulatorio las llamadas microfilarias (miden 250 x 7,5 μm). Esto sucede con una periodicidad diurna, desde las 10 A.M. a las 2 P.M. Entonces, son tomadas por los vectores (moscas hembras del género Chrysops), donde se desarrollará, tras 10 a 12 días, la larva infectante de tercer estadio. Tras ser inoculadas por el insecto, pasan al tejido subcutáneo de los humanos, donde darán lugar a la forma adulta en unos 6 a 12 meses, cerrándose así el ciclo.



MECANISMO DE TRANSMISIÓN.


La enfermedad se transmite a través de la picadura de moscas del género Chrysops (conocidos en África como moscas rojas). Estas moscas habitan en zonas del oeste y centrales de África subsahariana, lo que determina que la Loiasis sea endémca en dichas regiones. Abundan durante las épocas de lluvia, en los bosques y regiones húmedas. Las especies C. silacea y C. dimidiata son las más importantes. Las hembras de estas especies, ingieren las microfilarias de los humanos. Dentro de los vectores, se desarrollan las larvas filariformes infectantes, llegando a albergar más de 100 larvas cada insecto. Las moscas, son atraídas por el movimiento, y, tras la picadura, inoculan larvas infectantes en los humanos, que madurarán para dar lugar a las formas adultas.



PRESENTACIÓN CLÍNICA.


Las manifestaciones cínicas son variables. Puede haber síntomas inespecíficos como prurito, urticaria, mialgias, artralgias, fiebre, fatiga y astenia.

La eosinofilia en sangre aparece en la mayoría de los casos y puede exceder el 70% del recuento leucocitario.

Lo más característico en un angioedema localizado, de 10 a 20 cm, que se denomina “edema de Calabar “. Se cree que es una respuesta de hipersensibilidad al material antigénico que deposita la forma adulta durante su migración a través del tejido subcutáneo. Típicamente se produce picor y dolor donde, horas más tarde, aparece una zona de edema indoloro que puede durar, desde horas, a varias semanas. Se localiza preferentemente en la cara y sobre las articulaciones de tobillos y muñecas. Normalmente el edema aparece sólo en una región cada vez y recurre, tanto en ésta, como en otras localizaciones.

La migración de la forma adulta bajo la conjuntiva del ojo produce hinchazón del párpado así como intensa conjuntivitis que se suele resolver espontáneamente. Puede visualizarse e incluso extraerse el parásito en dicha localización.

Es característico que  los visitantes de áreas endémicas presenten más síntomas y mayor tasa de complicaciones que los residentes de dichas áreas. La diferencia en la sintomatología viene dada por la respuesta inmune y no por la parasitemia. Es frecuente aislar gran cantidad de microfilarias circulantes en individuos residentes de áreas endémicas que no presentan síntomas.

La complicación más temida es la meningoencefalitis. Ocurre sobre todo en pacientes con gran número de microfilarias circulantes  en los que se inicia tratamiento con dietilcarbamacina (DEC).

La hematuria y proteinuria son hallazgos frecuentes y pueden ser debidos a glomerulonefritis por inmunocomplejos o a traumatismo mecánico por la filtración renal de filarias. En la mayoría de los casos se resuelve tras finalizar el tratamiento.

Pueden producirse infiltrados pulmonares migratorios y derrame pleural. Esta enfermedad se ha implicado también en el desarrollo de fibrosis endomiocárdica.

Otras manifestaciones poco frecuentes son la artritis, linfangitis e hidrocele.




DIAGNÓSTICO.


El diagnóstico definitivo de loiasis se realiza mediante el hallazgo de microfilarias circulantes durante el día (es entonces cuando más circulan en sangre). Este método es poco rentable, particularmente en los viajeros que suelen tener muy bajas parasitemias. Se realizan técnicas de concentración pasando una cantidad de sangre extraída por filtros, con muy poca mejoría en el rendimiento.

En ocasiones, se puede visualizar y extraer la forma adulta bajo la conjuntiva del ojo, con unas gotas de anestesia tópica.

La serología (no específica para cada tipo de filaria ), junto con una clínica y antecedentes epidemiológicos compatibles, así como la presencia de eosinofilia en sangre, permitirán un diagnóstico de alta sospecha en la mayor parte de los casos.

El diagnóstico mediante PCR es muy sensible, incluso en individuos sin microfilarias circulantes, pero esta técnica aún no está disponible en la mayoría de los hospitales.

Pueden verse calcificaciones en las radiografías, que corresponden a formas adultas muertas calcificadas.



HALLAZGOS PATOLÓGICOS.




TRATAMIENTO.


Actualmente el tratamiento de elección se realiza con albendazol (200 mg/12 horas durante 21 días), administrando prednisona (20-40 mg/día) tres días antes de iniciar el ciclo de albendazol y también durante los primeros tres o cuatro días del mismo.


Antiguamente se empleaba dietilcarbamacina (DEC)  administrada a la dosis de 6-10 mg/kg/día, repartidos en tres tomas, por vía oral, durante 21 días. Se recomienda realizar el tratamiento en pauta ascendente durante 5 días hasta llegar a la dosis recomendada (para evitar reacciones inmunitarias severas con la muerte de los parásitos). También resulta eficaz la administración de ivermectina (150 microg/kg) en una única dosis antes de DEC, para evitar la reacción de hipersensibilidad (Mazzotti) en pacientes co-infectados de oncocercosis.

Loiasis.