La listeriosis es una enfermedad infecciosa de animales y hombres, sobre todo, de edad avanzada, inmunocomprometidos y embarazadas, responsable de cuadros clínicos muy variados como meningitis, sepsis, infecciones perinatales y locales, entre otros.


MICROBIOLOGIA.


Listeria monocytogenes es la única especie de Listeria que infecta al hombre, es un bacilo Gram positivo, aerobio, no esporulado, móvil a temperatura ambiente y hemolítico. Debe su nombre a la capacidad que posee para inducir una intensa monocitosis en conejos. Se diferencian once serotipos siendo el Ia, Ib y IV los responsables del 90% de las infecciones en humanos.



MECANISMO DE TRANSMISIÓN.


Su distribución es universal en toda clase de materia orgánica en descomposición, polvo, suelo, aguas corrientes y residuales, así como en el ser humano, mamíferos, aves y peces. Hasta el 5% de la población humana sana es portadora asintomática de Listeria y la excreta con las heces durante periodos variables de al menos un mes.


La puerta de entrada del germen en el organismo suele ser la vía digestiva, a través de la ingestión de alimentos contaminados, originando en algunas ocasiones listeriosis epidémica a partir de una misma fuente alimentaria, ya que, Listeria es un contaminante frecuente de alimentos, tanto procesados como naturales y de origen tanto animal como vegetal, por lo que, los alimentos implicados han sido muy variados, leche no pasteurizada, quesos frescos, carnes, etcétera, pero debido al periodo tan variable de incubación de la enfermedad, de 9 horas a 90 días, la mayoría de las veces es muy difícil identificar con seguridad el alimento responsable.


Otras vías de transmisión bien conocidas son la transplacentaria, de la madre infectada al feto y la invasión directa del microorganismo de la piel y conjuntiva, lo que da lugar a infecciones en personal de laboratorio y en veterinarios, sobre todo. También se han documentado focos de infección en pacientes hospitalizados, generalmente inmunodeprimidos y en salas de neonatos, sugiriendo otra forma de adquisición de la enfermedad a través de material contaminado. De todas formas, en la mayoría de los casos se desconoce el reservorio a partir del cual se contagia el hombre, así como, el modo de transmisión de la infección.

En EEUU el CDC (Center for Disease Control) estima, al menos, 1700 infecciones graves, 450 muertes y 100 abortos causados por Listeria al año. La incidencia es mayor en verano.


Listeria monocytogenes es un patógeno intracelular y el principal mecanismo de defensa frente a él son los linfocitos-T, por esto, tiene especial predilección para causar enfermedad en pacientes con alteración de la inmunidad celular, de modo que más de la mitad de los infectados tiene alguna enfermedad subyacente o recibe tratamiento inmunosupresor. Así mismo, los cambios inmunológicos propios del embarazo favorecen la infección durante este periodo y la inmunosupresión fisiológica de la placenta permite la transmisión de la infección al feto.


En individuos sanos Listeria puede formar parte de la flora intestinal y ser causa de infección en casos con alteración de la acidez gástrica o de la motilidad/integridad intestinal, considerados, éstos, factores protectores frente a la enfermedad.


PRESENTACIÓN CLÍNICA.


La mayoría de las infecciones ocurren en pacientes de edad avanzada, embarazadas e inmunodeprimidos. Las condiciones subyacentes más frecuentes son: tratamiento inmunosupresor (esteroides o quimioterápicos), enfermedad maligna sólida o hematológica, diabetes mellitus, insuficiencia renal y síndrome de inmunodeficiencia adquirido. Las formas clínicas de la enfermedad son muy variadas e incluyen:


1-Listeriosis asociada al embarazo: puede presentarse en cualquier momento de la gestación, pero predomina en el tercer trimestre. En dos tercios de los casos la enfermedad es leve para la madre y se caracteriza por fiebre, mialgias, malestar general y dolor lumbar, evolucionando a la curación en pocos días, si bien existe un riesgo fetal evidente si la infección se transmite por vía transplacentaria produciendo abortos o partos prematuros de recién nacidos enfermos o muertos. Sólo los hemocultivos pueden establecer el diagnóstico. El tratamiento de la infección en la madre puede prevenir el desarrollo de  la infección neonatal


2- Gastroenteritis: se trata de un síndrome caracterizado por fiebre, diarrea, vómitos, cefalea y mialgias que ocurre tras la ingestión de chocolate con leche contaminada y otros productos. El cuadro dura 2-3 días y los pacientes se recuperan de forma espontánea. El periodo de incubación es de 20 horas aproximadamente.


3-Infecciones focales: se han descrito ulceraciones cutáneas e infecciones oculares por inoculación directa. En casos más graves, la infección focal sigue a la infección diseminada y puede provocar abscesos viscerales, endocarditis, colecistitis, osteomielitis...


4-Listeriosis neonatal: puede ser precoz, en la primera semana de vida o tardía, si se desarrolla más tarde. En los casos de infección precoz, ésta se adquiere por vía transplacentaria y da lugar a un cuadro de extremada gravedad conocida como granulomatosis infantiséptica , que se caracteriza por fiebre, lesiones cutáneas, presencia de abscesos diseminados por multitud de órganos, derrame pleural y pericárdico e insuficiencia cardiaca de evolución casi siempre letal a los pocos días en el 33-100% de los casos.  La infección tardía se adquiere a través del canal del parto, excepto en algunos casos de infección nosocomial. Es más frecuente el desarrollo de meningitis que en la infección precoz y el pronóstico es mejor que el de ésta.


5-Sepsis: la infección diseminada sin foco evidente es la forma de presentación más frecuente en pacientes inmunodeprimidos y en sujetos previamente sanos. La sepsis por Listeria es indistinguible de la producida por otros microorganismos,  generalmente se precede de un cuadro de fiebre, malestar general y a veces, diarrea. El diagnóstico se establece a través de los hemocultivos y es fundamental comenzar tratamiento antibiótico empírico lo antes posible dado el mal pronóstico que conlleva esta infección.


6-Infección del Sistema Nervioso Central: la meningoencefalitis suele ocurrir en los extremos de la vida y es la causa más frecuente  de meningitis en pacientes inmunodeprimidos. El cuadro clínico es generalmente subagudo y se caracteriza por febrícula y alteración de la conducta, además, acompañando al síndrome meníngeo no es infrecuente la presencia de signos neurológicos focales como paresia de pares craneales hemiplejía sin que coexista un absceso cerebral. El análisis del líquido cefalorraquídeo muestra pleocitosis con predominio variable de polimorfonucleares o linfocitos (Listeria es una de las causas de meningitis linfocitaria no tuberculosa), la concentración de proteínas está aumentada en la mayoría de los casos y en el 50% existe hipoglucorraquia lo que se asocia a un peor pronóstico. Este cuadro es extremadamente grave con cifras de mortalidad entre el 13-48%, por lo que hay que ser cauteloso ante el diagnóstico de presunción de meningitis linfocitaria viral en un paciente mayor o inmunodeprimido y comenzar antibioterapia empírica hasta disponer del resultado de los hemocultivos.

Otros síndromes clínicos son: cerebritis, responsable de la mayor incidencia de crisis comiciales en esta infección, abscesos intracerebrales o espinales y la infrecuente romboencefalitis, caracterizada por un curso bifásico que comienza con fiebre, cefalea y vómitos y se continúa a los pocos días con parálisis asimétrica de pares craneales, temblor, ataxia, alteraciones del nivel de conciencia y, a veces, convulsiones y hemiparesia.  La RNM cerebral es más sensible que el TC para detectar las lesiones en el SNC. La mortalidad de este cuadro es muy alta.



DIAGNÓSTICO.


El diagnóstico definitivo es bacteriológico y se establece a través de la tinción de Gram y el cultivo.

El diagnóstico diferencial de la listeriosis neonatal incluye otras causas de aborto o infección perinatal más frecuentes como la toxoplasmosis o incompatibilidad RH. La sepsis por Listeria es muy similar a la causada por Gram negativos y la meningitis puede ser indistinguible de la ocasionada por otros patógenos, por lo que, en general dada la gravedad de estos cuadros es fundamental tener en cuenta la posibilidad de infección por Listeria en los pacientes de edad avanzada o que presentan alguna enfermedad subyacente.



HALLAZGOS PATOLÓGICOS.


La anatomía patológica de la listeriosis en humanos se caracteriza por la formación de abscesos, en casos de infección reciente y granulomas en casos evolucionados en multitud de órganos, sobre todo, hígado, bazo, pulmón, corazón, cerebro y ganglios linfáticos.



TRATAMIENTO.


El tratamiento antibiótico de elección es la ampicilina (200 mg/Kg./d i.v repartidos  en 6 dosis), a menudo asociado a un aminoglucósido como la gentamicina que actúa de forma sinérgica, o bien el trimetoprima/sulfametoxazol.


La duración del tratamiento es variable según la forma clínica que se presente: en el caso de infección durante el embarazo se recomienda tratamiento con amoxicilina oral durante 2 semanas. En la listeriosis neonatal el tratamiento debe ser i.v durante al menos 2 semanas asociando gentamicina hasta 7 días después de la defervescencia de la infección. En la sepsis o en la meningitis el tratamiento se mantiene durante 4-6 semanas, asociando gentamicina, en el caso de la sepsis para evitar el desarrollo de endocarditis.



PREVENCIÓN.



La prevención de esta infección requiere eliminar la enfermedad de los animales y realizar estrictos controles sanitarios para evitar el consumo de alimentos contaminados.


(Texto elaborado por la Dra. Beatriz Braum).



 

Listeriosis.