Abscesos cutáneos.
 

ABSCESOS CUTANEOS


La protección de la piel frente a la infección depende de la barrera mecánica proporcionada por una capa denominada estrato córneo. La rotura de esta barrera por quemaduras, mordeduras, abrasiones o cuerpos extraños permite la penetración de bacterias en las estructuras más profundas de la piel. Del mismo modo, el folículo piloso, lugar donde nace el pelo, puede  servir de puerta de entrada para los microorganismos que normalmente están en la piel o a otros del exterior. Además, pueden aparecer zonas de infección cutánea por microorganismos que son transportados por el torrente sanguíneo desde puntos alejados, aunque este mecanismo es menos habitual.


Existen diferentes cuadros clínicos de infección de tejidos blandos, según la estructura que se afecta de forma predominante y el agente responsable. No obstante, es frecuente el paso de la infección de un nivel a otro (piel, tejido subcutáneo, fascia y músculo).


Las circunstancias favorecedoras de estas infecciones son: edad avanzada, obesidad, alcoholismo crónico, diabetes, enfermedad vascular periférica, existencia de un cáncer, insuficiencia renal crónica o inmunodrepesión. Además suele existir el antecedente de traumatismo local.


Estas infecciones se localizan con mayor frecuencia en extremidades, área perineal e inguinal y en la pared abdominal. Inicialmente aparece una lesión enrojecida y posteriormente puede haber dolor e inflamación. El cuadro clínico puede ser leve si es muy localizado o grave si es muy extenso y se acompaña de afección general. Se debe consultar de forma rápida si aparece fiebre o deterioro general.


De todas las formas clínicas posibles nos gustaría destacar algunas por su frecuencia:


FOLICULITIS: es un absceso agudo de un folículo piloso causado por la infección por Staphylococcus aureus. Se extiende fuera del folículo hacia la dermis circundante. Se caracteriza por una inflamación centrada por un pelo que suele ser dolorosa y estar roja, que finaliza con la secreción de pus que suele ser de forma espontánea.  Se puede recurrir a la aplicación de compresas húmedas y tibias durante 30 minutos, cuatro veces al día, para aliviar y favorecer la localización, maduración y drenaje.


La “foliculitis del baño caliente” está causada por Pseudomonas aeruginosa en aguas insuficientemente cloradas y mantenidas a temperaturas entre 37 y 40ºC. La infección suele curar espontáneamente aunque puede ser grave.


HIDRADENITIS SUPURADA: son abscesos de tipo quístico, dolorosos , que se desarrollan rápidamente en la piel que contiene glándulas sudoríparas (axilas, región anogenital, pubis, areolas mamarias, ombligo, cuero cabelludo, tronco y cara). Cuando es crónica se llegan a formar fístulas que drenan de forma intermitente. En esta enfermedad se deben seguir unas medidas generales como son: limpieza local con jabón germicida, minimizar la exposición al calor y al sudor, evitar la vestimenta ajustada y los traumatismos por fricción, y no usar antitranspirantes ni desodorantes en las axilas.


INFECCION DE HERIDAS QUIRURGICAS: son causadas por los microorganismos que colonizan la piel de forma habitual en el momento en que se rompe la barrera cutánea, como sucede con los cortes, abrasiones u otros tipos de heridas (rascado, picadura…). Se caracterizan por la inflamación, calor y enrojecimiento de la zona. En estos casos es básica la limpieza de la lesión con antisépticos locales (povidona yodada). Si la infección se localiza en una extremidad es conveniente mantenerla inmovilizada y elevada.


Tratamiento antibiótico de esta infecciones


En cualquiera de estos tipos de infección localizada no complicada puede iniciarse el tratamiento antibiótico. Si se trata una infección de herida por mordedura de un animal hay que administrar antibióticos y considerar la profilaxis antitetánica y antirrábica.


En caso de infecciones graves se debe administrar el tratamiento antibiótico por vía intravenosa y puede ser necesario el drenaje quirúrgico, sobre todo si hay afectación de los tejidos profundos de la piel.